Una potencial favorita




El sexto largometraje de Yorgos Lanthimos nos transporta a la vida de la última heredera de la dinastía Estuardo quien presenciará una batalla real que definirá a la favorita.

Por Arturo Marín Murcio

 

Es el año de 1708, la reina Ana de Gran Bretaña es la actual poseedora del trono y su mandato se ve constantemente perturbado por su poca madurez, su inquietante actitud infantil y una guerra que se está llevando a cabo contra Francia.

Sarah, consejera y amante de Ana, busca que sus intereses políticos se sigan al pie de la letra mientras mantiene satisfecha a la reina permaneciendo siempre a su lado.

Toda la situación pinta de maravilla hasta la llegada de Abigail, prima de Sarah, quien en su búsqueda de recuperar su lugar en la realeza se interpondrá entre la relación de Ana y Sarah con el fin de desterrar a su prima.

Yorgos Lathimos, director griego, regresa a las salas con una entrega sólida y admirable.

Su largometraje ha sido acreedor del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Venecia y actualmente compite por diez premios Oscar en categorías como Mejor Director y Mejor Película.

Yorgos permanece fiel a su estilo, el tema psicológico es dominante en el filme y sus personajes complejos nos mantienen en una duda constante sobre qué bando tomar.

Bien puede ser clasificada como su película más liviana, sin embargo, los temas tratados no dejan de ser intrigantes, controversiales y muy propios del director.

La película triunfa en cuanto a su forma y su contenido, a pesar de tener que lidiar con tantos conflictos internos, nunca nos desviamos de la trama y todos los elementos de segundo plano permanecen ahí teniendo una resolución al igual que la trama central.

Su banda sonora resulta magnifica para lo que se está viendo. La tensión que provoca va en función de distintos momentos que podrían sorprender a todo espectador, pues es un filme que reserva sus mejores elementos para el producto final antes de develarlos en previos avances.

Cabe resaltar su aspecto visual, ya que su estilo fotográfico se asemeja mucho al de El arca rusa (2002) detonando todos los increíbles escenarios que se nos presentan, transportándonos realmente al siglo XVIII.

El arte de la película se vuelve un espejo de la época. El trabajo de Sandy Powell, ganadora de tres premios de la Academia, se vuelve objeto de asombro, sus vestuarios nos muestra un reflejo perfecto de la época en el que cada detalle cuenta.

Si bien, La Favorita nos presenta un trabajo magistral en varios aspectos, no es una película para todos, pero no cabe duda de que el empeño invertido resulta satisfactorio y el estilo de Lanthimos pinta para rozar lo logrado por Kubrick y Tarkovsky.