Várices: venas sin retorno

La insuficiencia venosa crónica, también conocida como varices o venas varicosas, son venas hinchadas a causa de una acumulación anormal de sangre debido a la debilidad, a menudo heredada, en las paredes y válvulas de las venas superficiales. Esto hace que las venas se ensanchen y se dilaten, de manera que la sangre se acumula fácilmente cuando una persona permanece de pie durante mucho tiempo.

Causas

Las venas son los vasos encargados de llevar la sangre de vuelta al corazón, una vez que han irrigado todos los tejidos aportándoles oxígeno y nutrientes, lo que se llama retorno venoso.

Hay que tener en cuenta que, dada la posición erguida del ser humano, la sangre de las piernas debe ascender, venciendo la fuerza de la gravedad, lo que supone un esfuerzo añadido. Para facilitar esta tarea, las venas tienen en su interior unas válvulas que impiden que la sangre retroceda, y cuentan además con la colaboración de los músculos de las piernas que, al contraerse, ayudan a empujar la sangre, estableciendo un sentido único hacia el corazón.

Síntomas

  • Pesadez de piernas.
  • Aparición de varices con venas visibles.
  • Hinchazón.
  • Aparición de dolor.
  • Sensación de acorchamiento.
  • En fases más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer úlceras venosas o sangrado en varices complicadas.

Diagnóstico

La primera recomendación que deben seguir los pacientes para que se les realice el diagnóstico es acudir a un especialista de cirugía vascular. El experto está plenamente capacitado para, sólo con la clínica y una exploración física, dar un primer diagnóstico que suele ser bastante certero.

A continuación, la realización de un eco-Doppler venoso suele dar información más concreta de la anatomía de la variz y sobre las opciones terapéuticas que se pueden establecer.

Tratamiento

Las varices son una enfermedad degenerativa y progresiva que, generalmente, no es grave, pero resultan antiestéticas y pueden causar molestias. En muchos casos, el tratamiento de las varices será paliativo, es decir, servirá para aliviar la sintomatología y evitar o retrasar su progresión. En otros, pueden curarse definitivamente.

Debe plantearse el tratamiento en el caso de las varices desarrolladas, las que han producido alteraciones en la piel o grasa subcutánea, y aquellas en las que se quieren evitar futuras complicaciones. Por motivos puramente estéticos pueden tratarse las varículas o las arañas vasculares.