Nadie me Verá Llorar- Cristina Rivera Garza

El Asilo Castañeda, alrededores de la Cd. de México, 1920…

En un México post-revolucionario, el fotógrafo Joaquín Buitrago termina dedicándose a fotografiar a los internos del manicomio la Castañeda, después de los turbulento eventos de su pasado en Roma. En el asilo conocerá a Matilda Burgos, una de las mujeres que posan para él, y Joaquín se obsesiona con la identidad de ella, puesto que cree haberla conocido en un célebre burdel llamado la Modernidad.

Así conoceremos, mediante las pesquisas románticas de Joaquín, la infancia de Matilda en Veracruz, entre los campos de cultivo de vainilla, cómo llegó a la capital para caer en manos de un pariente que experimentó con ella una teoría extraña…

Esta marea de recuerdos, en donde a veces convergen y vuelven a separarse los caminos de Joaquín y Matilda, lo harán reflexionar sobre su carrera, su adicción a los narcóticos, el amor y reflexionar acerca de las “mujeres de su vida”, puesto que, según la experiencia que se nos desvelará, la primera mujer de un hombre nunca llega para quedarse…

 

Background

La estructura textual de Nadie me verá llorar, de Cristina Rivera Garza, está organizada a partir de la introducción de documentos reales tomados de las historias clínicas de algunos pacientes del manicomio La Castañeda, inaugurado en 1910 con motivo de la celebración del centenario de la Independencia de México. La fotografía del manicomio es real, la fotografía de Matilda Burgos es real, lo demás queda a disposición de la imaginación a la autora, y de la investigación profunda que realizó.

La realidad se separa de la ficción y viceversa, pero no podemos negar que esta novela, fruto de la investigación para su doctorado en Letras, tiene tintes de la nostalgia de un pasado capturado en una fotografía…

Reseña

Es un libro que nos permite deducir con facilidad cómo Rivera Garza pasó mucho tiempo estudiando la historia de México. Porque a diferencia de muchos libros históricos, que para convencerte de que su investigación está bien fundamentada te lanzan a un personaje icónico de la época para que interactúa con los personajes (y a veces de manera inverosímil) la autora escribe algo más complejo: sus personajes se guían y comportan según las costumbres y las políticas de entonces, lo que le da un aura de credibilidad innegable.

Tiene un prosa rayana a la poesía, pero sin caer en lo dulzón o lo empalagoso, más bien en el sentido de que todas las frases parecen medidas, mecidas por el ritmo de una melodía que no alcanzamos a escuchar.

Es un testimonio de la situación mexicana pasada, expone la situación de las mujeres mexicanas en el s. XX, donde la nostalgia y la tristeza casi se pueden saborear.

Los personajes se introducen, se pierden, se desvelan de manera a veces confusa, como a veces sucede cuando pensamos en la gente de nuestro pasado, por lo que el libro realmente se siente como un viaje por la psique de una persona que está recordando. El trayecto se siente como un viaje en un barco zarandeado por olas del pasado y del presente, pero que avanza no obstante.

Al final, todas las historias consiguen hilvanarse y cobrar sentido con un cierre semiamargo, pero adoc a la narrativa. Nos deja preguntas, pero así es la vida.

 

¿Convencidos?

Puede ser desgastante el ritmo del libro porque hay capítulos muy lentos pero apacibles, o muy rápidos y dinámicos, pero no deja de ser una lectura que podemos terminar fácilmente. 

La escritura de su autora es simple y concisa pero rica en significados: podemos oler la vainilla de Papantla… sentir la nostalgia y la tristeza, pero más que nada, llegar a comprender en cierto nivel qué causa la locura y cómo todos podemos desvielarnos y caer de cabeza hacia ella…