Cirrosis: enfermedad irreversible

Se trata de una enfermedad crónica e irreversible que provoca fibrosis y nódulos entre las células del hígado, lo que provoca cambios en la estructura del hígado y en sus funciones, ya que la circulación de la sangre está bloqueada. Si la cirrosis es muy avanzada, puede llegar a provocar insuficiencia hepática o cáncer de hígado.

Síntomas

  • Fatiga
  • Inapetencia y pérdida de peso
  • Náuseas o dolor abdominal
  • Vasos sanguíneos pequeños, rojos y aracniformes en la piel
  • Acumulación de líquido en las piernas y en el abdomen
  • Coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos
  • Enrojecimiento de las palmas de las manos
  • Heces de color pálido o color arcilla

Tratamiento

No existe un tratamiento que sea capaz de eliminar por completo la cirrosis, pero se suelen llevar a cabo intervenciones para aliviar los diversos síntomas:

  • Cambios en el estilo de vida: evitar el alcohol, tratar de perder peso puede ayudar a que los síntomas no se agraven. También se recomienda una dieta nutritiva baja en sodio.
  • Medicamentos: pueden retrasar el avance de algunos tipos de cirrosis o ayudar a aliviar síntomas como el dolor o el cansancio.
  • Mejorar el flujo de bilis: mediante un endoscopio se estiran las vías biliares para extraer los cálculos biliares que obstruyan el paso de la bilis.
  • Trasplante de hígado: en los estados más avanzados de la enfermedad se puede plantear la sustitución del hígado.

Pronóstico

La cirrosis es causada por una cicatrización del hígado. En la mayoría de los casos, el hígado no puede sanar o retornar a su funcionamiento normal una vez que el daño es grave. Esta afección puede llevar a complicaciones serias.