Marcha conmemorativa del 2 de octubre




Como cada 2 de octubre se realiza una concentración en conmemoración al Movimiento Estudiantil de 1968 y al recuerdo y no olvido de la matanza en Tlatelolco.

A partir de las 3 de la tarde ya se encontraban diferentes contingentes en la plaza de las Tres Culturas para partir hacia el Zócalo Capitalino.

En punto de las 4:15 arrancó la marcha. En la vanguardia, como cada año, el Comité 68 con la frente en alto y los ojos al horizonte de sus dirigentes originales.

Detrás de ellos, se sumaron contingentes del Consejo General de Huelga de 1999 (CGH), Cultura, CCH Azcapotzalco, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, Frente Popular Francisco Villa, Colegio de Investigación y Docencia Económicas, Instituto Politécnico Nacional, y diversas facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otros.

También se unieron otras causas que piden justicia, como el grupo de Padres de los Normalistas de Ayotzinapa, Atenco, Damnificados del 19s, y grupo opositor a la construcción del nuevo aeropuerto.

La Secretaría de Seguridad Pública capitalina confirmó que hubo cerca de 90 mil asistentes a la marcha. Así como reporte de saldo blanco, pocas pintas y sin incidentes mayores.

Las consignas lanzadas por cada grupo integrante de la marcha conmemorativa exigían  a las autoridades cuentas claras. Mantas con leyendas como Viva los estudiantes, Nos siguen matando y Nunca olvidaremos el 2 de octubre se veían presentes por todo el trayecto.

Félix Hernández Gamundi, dirigente del Instituto Politécnico Nacional en el movimiento estudiantil,  comentó para Concepto Radial que se sentía muy conmovido por la concentración. Él es uno de los pocos ex-líderes estudiantiles que aún vive.

Al llegar frente al templete donde los oradores estaban listos para sus discursos, la tradicional Banda de Tlayacapan interpretaba Yesterday de The Beatles.

Cada minuto que pasaba la plancha del zócalo lucía más nutrida. Fue entonces que a las 18:10 horas inició el minuto de silencio para rendir respeto y conmemorar aquella fatídica noche en Tlatelolco.